sábado, agosto 26, 2006

En busca de las empanadas mas antiguas del mundo

Un viaje por el tiempo del siglo XII hasta nuestros dias.

"... Y dicen que por aquel entonces, allá por el siglo XII, los antiguos peregrinos sabian que estaban ya llegando a Santiago de Compostela cuando, desfallecidos y hambrientos, desde los montes cercanos sentian ya el agradable olor de las empanadas... de pan y de vieiras... convirtiendose asi la empanada en una nueva y sabrosa guia del camino y en apetitoso aliciente para volver a peregrinar".

Nos podemos hacer una idea de lo muy antigua y buena fama de la empanada gallega trasladándonos a Santiago de Compostela, dondeallá por el siglo XII, uno de los famosos escultores de la época, el Maestro Mateo, decidió plasmarla para su posteridad en algunos de los más importantes y atrayentes monumentos de la época... como por ejemplo en el Pórtico de La Gloria de la Catedral compostelana y en algunas esculturas existentes en el Palacio de Gelmírez anexo a la misma. Probablemente muchos de los millones de peregrinos que hoy día se acercan a Compostela ignoran que, cuando alzan su mirada para admirar dichos monumentos, sobre sus cabezas muy probablemente se encuentran las empanadas más antiguas del mundo. Así pues, cuando visitemos Santiago de Compostela, acerquémonos, por ejemplo, al Palacio de Gelmírez, donde en una de sus plantas superiores podremos observar diversas esculturas de la época con representaciones de nobles comensales deleitándose en banquete con sabrosas empanadas… lo cual nos dará una idea de la antigüedad del origen de tan apreciado manjar, asi como tambien de su gran categoría gastronómica, al incluirlo como plato, muy probablemente, en más de un banquete real de la época.

Una empanada en el infierno.

“Si el comer empanada fuese pecado de gula cuán maléfico debe ser Satanás y que bien nos conoce a los gallegos, para someternos, por ello, al tormentoso castigo de no poder comer una empanada aunque fuese cocida en el mismo horno de su infierno. Así pues, disfrutemos del manjar mientras podamos, pues aunque sepamos el castigo que nos aguarda quizás para entonces el infierno esté ya demasiado lleno y no quepamos todos”.

Sigamos con nuestro recorrido compostelano y después de visitar el Palacio de Gelmírez acerquémonos al Pórtico de la Gloria de la Catedral compostelana, donde podremos hacernos una idea de la gran consideración que tenia por aquel entonces la empanada. Allí mismo, en las esculturas superiores del arco derecho de dicho pórtico, que es donde se sitúa a los pecadores penitentes en el infierno, podremos observar como uno de ellos esta condenado eternamente a la tormentosa pena de no poderse comer una sabrosa empanada por tener atada una soga al cuello impidiéndole tragársela. ¿Sería por aquel entonces el comer empanada pecado de gula y la privación de comérsela el tormentoso castigo por dicho pecado?... quien sabe. También podemos hacernos una idea de la buena fama que tendrían los vinos gallegos de aquella época, pues al lado de ese mismo penitente nos encontraremos con otro también castigado igualmente a la eterna pena de no poder beber de una bota de buen vino, por encontrase este
colgado boca abajo impidiéndole bebérsela. En fin, que si por todo esto fuera probablemente de penitentes esté el infierno lleno por no haberse resistido a la tentación de degustar alguna suculenta empanada… aunque quizás desde allí, pese a su castigo y tormento, por alguna aún estén suplicando aunque fuese cocida en el mismo horno de su infierno.
¿Fue antes el pan o la empanada?.
“¡Abracadabra!... y conviértase el pan en suculenta empanada!. Bendito aquel al que se le ocurrió, en un señalado día, la genial idea de convertir un pan en una rudimentaria empanada.... y bienaventurados también aquellos que, llegando después, la abrigaron ya con el peculiar arrope de una masa propia y le dieron hospitalario cobijo reservándole un espacio especial en el horno”.
Podemos deducir de lo expuesto anteriormente, y sobre todo por las esculturas que podemos ver en el Palacio de Gelmírez, que aquellas antiguas y primeras empanadas no eran iguales a las de hoy, sino que se asemejaban a panes, tipo hogaza y redondos. Partiendo de esto, y de que la palabra empanada proviene de pan, con un poco de imaginación parece lógico pensar que
las primeras empanadas fuesen simplemente panes, probablemente ya algo duros, vaciados de su miga y rellenos de algo dentro empapándose de su jugo. ¿Serían estas antiguas empanadas una forma cómoda, útil y duradera de aprovisionarse de comida para viajes, peregrinaciones o cacerías?... ¿Seria una cómoda e informal manera de comer prescindiendo de fuente, plato y cubierto?... ¿O fue simplemente una sabrosa y genial idea de alguien en aquellos tiempos?. Suponemos que a partir de entonces la empanada ha ido evolucionando, siendo probablemente la siguiente etapa en su evolución el cocer dichos panes de manera tradicional en el horno pero rellenos con algo dentro. Recordemos que actualmente todavía existe la tradicional Bola Preñada y el Pan de Pularda, que no son otra cosa que simplemente panes cocidos con un relleno de carne dentro.
Y así, poco a poco, la empanada habra ido continuando su historia… hasta que en algún momento dado a alguien se le ocurrió la genial idea de dotarla del arrope de una masa ya propia y de reservarle un espacio especial en el horno. Tengamos en cuenta que, aunque hoy existan muchas variedades de masas de empanada, todavía se continúan haciendo las típicas y artesanas empanadas elaoradas con masa de pan... como ancestro recuerdo de sus orígenes.

No hay comentarios: